sábado, 10 de enero de 2009

Bustin’ Down The Door


Ya está en DVD la película "Bustin’ Down The Door"

Durante el invierno de 1975 en Hawai, el mundo del surf fue sacudido cuando un grupo de jóvenes surfistas procedentes Australia y Sudáfrica sacrificaron todo para crear un deporte, una cultura, y una industria que hoy produce millones de dólares y que ha capturado la imaginación del mundo. Con un enfoque totalmente nuevo y una actitud colonialista, estos surfistas se estrellaron de cabeza ante una cultura que no estaba preparada para la revolución. El surfing no volvería a ser lo mismo. Uno de esos surfistas fue el campeón del mundo Mark Richards, nacido en un pueblecito en Nueva Gales del Sur cercano a Newcastle (Australia) donde todavía vive vendiendo tablas de surf.
Lo normal sería que pudieramos disfrutar de esta película en el cine, pero como lo veo dificil os dejo un trailer para que podais comprobar de que va este autentico documento histórico.








Uno de los jóvenes protagonistas es Mark Richards, famoso surfer y de los mejores shapers de la actualidad, precursor del twin fin, carismático y apodado la gaviota por su particular estilo de surfear.
Después de una profunda investigación he podido rescatar esta entrevista ya traducida al español:
Richards ahora esta promocionando un nuevo documental "Bustin Down the Door", las crónicas de un impresionante grupo de jóvenes que cambiaron el curso del surfing. Richards habló en exclusiva con Paul Fischer.
PREGUNTA: ¿Cuando vinieron con esto, a ofrecerle la película, cuáles fueron sus primeros pensamientos acerca de volver a revivir ese periodo de su vida?





MARK RICHARDS: Bueno, imagino que mis primeros dos pensamientos fueron, "¡Genial! tengo que ir a Hawai, hacer alguna entrevista y pasarme unos cuantos días surfeando". Y el segundo pensamiento fue de temor. Había pasado mucho tiempo y no sabía si me podría acordar de todo. Además estaba un poco aprensivo sobre como llevar a cabo las entrevistas, y pasaba por un proceso de depresión. Estaba un poco asustado por haber podido ser capaz de recordar todo eso habiendo pasado tantos años.


PREGUNTA: ¿Entonces, hiciste muchas notas con las que así poder tener la confianza acerca de la forma en la que saldría la entrevista?
MARK RICHARDS: No, no tenía ni una sola nota. Fui a la entrevista completamente a ciegas. El director, Shawn, no me había dicho cuales serían las preguntas, porque imagino que esperaba que así fuera más espontáneo. Creo que posiblemente estuvieran un poco asustados que al tener las preguntas mis respuestas sonaran demasiado ensayadas. Yo normalmente lo prefiero así. Ya sabes, durante mi carrera como surfista profesional he realizado muchas entrevistas. Y normalmente odio tener por adelantado las preguntas que se me van a hacer. Prefiero ser golpeado por la primera pregunta en frío y encontrar la respuesta al momento. Así se siente uno más espontáneo, un poco más natural.
PREGUNTA: Te criaste en Newcastle, ¿verdad?
MARK RICHARDS: Sí.
PREGUNTA: ¿Cómo fueron las razones por las que empezaste a surfear? ¿Por qué empezaste a surfear?
MARK RICHARDS: Bueno, yo crecí en una ciudad costera. Newcastle está muy cerca de la costa, como sabes. Tuve un extraño entorno familiar. Nací en 1957, y mi madre y mi padre surfeaban. Eso era algo extremadamente extraño. Que tu padre o tu madre surfearan era raro pero que los dos surfeasen era completamente increíble. Nos pasábamos todo nuestro tiempo libre, nuestros fines de semana y todas nuestras vacaciones en la playa. Así que naciendo en una familia que surfea... Como digo en la película, no tuve demasiadas opciones. El surfing era el deporte elegido para todos. Y la verdad es que me gustó desde el primer momento.Lo que pasó es que mi padre trabajaba vendiendo coches pero un día lo dejó y se puso a vender tablas de surf. Así que tengo muchos recuerdos de mi juventud hiendo a la tienda de surf y queriendo ser el mejor shaper y más tarde el de competir. Empecé a competir en eventos locales en Newcastle, en la categoría de menores de 14 años y fui progresando. Cada vez que estrenaban una película de surf, porque en aquel entonces no había DVD, y eso sucedía una vez cada dos años, finalizaba con una secuencia de alguien surfeando en Hawai. Y siempre era la mejor secuencia. Así que soñaba con ir a Hawai a competir y surfear esas olas. Así que supongo que mi interés por el surf vino principalmente de la familia.
PREGUNTA: ¿Tenías alguna esperanza que todo eso se convirtiese en realidad, que acabarías en Hawai y que formarías parte esta subcultura?
MARK RICHARDS: En absoluto. Cuando era pequeño no tenía ninguna aspiración de ser un surfista competitivo. Era un sueño inalcanzable ir a Hawai. Nunca creí que pudiese suceder. Yo ya había elegido ser un shaper por lo que al de unos años dejé el instituto. La razón de querer hacer tablas de surf era que quería trabajar en la industria del surf porque parecía que la mayoría de los surfistas profesionales que lo hacían podían dejar sus responsabilidades cuando había olas y retomarlas cuando no las había. Así que me parecía un trabajo muy envidiable. Incluso en aquellos años, en el periodo de tiempo en el que se fija la película, entre el 74 y el 76, sabes, honestamente no compartía la misma visión que tenía Rabbit. Ser un surfista profesional, y el futuro del surf profesional. Y creo que, sabes, Shawan incluso lo admite en la película, que el pensaba en volver a Sudáfrica y volver a la universidad después del invierno el North Shore. Fue realmente Rabbit quién tenía una firme visión de que un día el surfing profesional despegaría y sería un deporte viable.
PREGUNTA: Cuando usted llegó por primera vez en a la costa norte de Hawai, ¿cuáles fueron sus impresiones?
MARK RICHARDS: Me imagino que la primera vez que fui fue en 1972 y estaba completamente asombrado por el lugar, y por el tamaño de las olas. Las películas y las fotos que había visto, no hacían justicia a la majestuosidad del océano. Realmente me fui allí, en cierta medida, como un egoísta joven australiano esperando llegar allí y destrozar las olas. Porque yo había visto muchas películas donde estaba esos tíos surfeando olas gigantes. Parecía que solo planeaban sobre las olas sin hacer ningún giro. Claro, yo venía de un entorno de olas pequeñas donde realizas un motón de giros. Ese primer año que estuve allí esperaba surfear muy bien en olas grandes haciendo muchos giros como lo hacía en las pequeñas olas australianas. Pero es que no tenía visión, o compresión, no entendía el tamaño, el poder e intensidad de esas olas, y el hecho que solo con coger una sin hacer ninguna maniobra, solo bajarla en línea recta era ya un logro. No tuve la compresión en absoluto de lo que estaba pasando allí.
PREGUNTA: ¿Le sorprendió la gran presencia australiana en Hawai en aquella época?¿ Rabbit, tu y el resto?
MARK RICHARDS: Supongo que si que fue sorprendente que todos llegásemos al mismo momento. Y realmente, creo que fue un relevo generacional. Porque nosotros, Shawn, Rabbit, Ian Cairns, Peter Townend y yo, y Mark y Tomson, todos los protagonistas de la película teníamos casi los mismos años. Fue la combinación de todos nuestros sueños lo que nos hizo llegar allí y surfear. Creo que fue un momento único en el tiempo donde tenías surfistas de diferentes países y nacionalidades, todos conduciendo al North Shore, todos esperando surfear bien en olas grandes, y todos con la misión de intentar y conseguir ganar alguno de esos campeonatos.
PREGUNTA: Sin embargo, fueron los australianos los que parecen dominar este periodo, algo que me parece raro. ¿Te das cuenta que erais vosotros de los que se hablaba, se hacían fotos y se escribía?
MARK RICHARDS: Bueno, nunca en mis sueños más locos me hubiera imaginado el impacto que tendríamos y si alguien me lo hubiera dicho antes de pasar le hubiera dicho que no tenía ni idea de lo que hablaba. La verdad es que el impacto fue impresionante. Imagino que lo que paso es que, había un grupo de jóvenes, dinámicos y competitivos surfistas que querían ir a toda costa a Hawai y hacer algo grande. No queríamos ir allí de paseo. Supongo que vale la pena recordar que el surfing profesional estaba empezando a despegar en los años 70. En Australia era muy complicado conseguir una invitación para un campeonato y el primer premio era de unos mil dólares. Para meterte en las competiciones en Australia tenías que tener una buena reputación como surfista de olas grandes en Hawai. Así que la misión era conseguir experiencia surfeando olas grandes, conquistándolas y desafiar a tus compañeros en esas condiciones. El objetivo a largo plazo era ser invitado a las pruebas hawaianas. Pero a corto plazo el objetivo era intentar obtener una buena reputación como alguien que surfeaba bien las olas grandes de Hawai y así quizá tuvieras la oportunidad de ser invitado al campeonato de Bells Beach, uno de los campeonatos más grandes de todo el mundo. Así que, indirectamente, hiendo allí estábamos intentando meternos en los campeonatos en Australia.
PREGUNTA: En esta película se describe a los australianos como se describen en esta película como arrogantes y tremendamente competitivos. ¿De donde bien esto?
MARK RICHARDS: Creo que se trata de nuestro carácter nacional. Creo que los australianos siempre han querido compararse a otras nacionalidades. Y creo que cuando se trata de deporte, los australianos son extremadamente competitivos. Al igual que nuestros jugadores de cricket, tenemos el mejor equipo del mundo, nuestros jugadores de rugby son muy buenos y también en "nuestro" futbol. También lo hemos hecho muy bien en natación y lo solíamos hacer bien en tenis. Y en cuanto al surf, siempre hemos destacado, desde el primer día. Y esto realmente viene de ser una colonia de presos, de ser un país pequeño y querer ser respetado en el ámbito mundial. Y desde el primer momento los surfistas australianos han sido realmente competitivos. Miget Farrelly fue uno de nuestros surfistas más competitivos. Se fue a Hawai y se las arregló para meterse en el campeonato de Makaha, que por aquel entonces era una especie de campeonato del mundo no oficial. Consiguió ganar el campeonato que siempre había sido dominado por los surfistas hawaianos.
PREGUNTA: ¿Los éxitos que has logrado ha sido el cumplimiento de un sueño propio pero también el de sus padres, qué crees?
MARK RICHARDS: Me imagino que indirectamente. Buena parte de la motivación de lo que estaba haciendo era para tener su aprobación. Viniendo de una familia que tanto ha surfeado quería hacer sentir a mis padres orgullosos. Lo primero que hice después de ganar el campeonato en Hawai fue buscar un teléfono para llamarles. En aquella época no había teléfonos móviles. En cuanto puede llamé a mi madre y a mi padre para deciles lo que había hecho.Mis padres me ayudaron pero también me dieron un ultimátum. Cuando dejé el instituto y me embarqué en la carrera de shaper, el surfing profesional empezó a despegar. Me dijeron entonces que me ayudarían financieramente durante un año para realizar algunas pruebas. Si lo hacía bien, me seguirían ayudando y podría continuar compitiendo. Pero en caso contrario, si al cabo de un año no había destacado, cortarían la ayuda y tendría que buscarme un trabajo normal, de los de 9 a 5, y volver a retomar mi carrera como shaper.
PREGUNTA: Te llamaban "el buen australiano," ¿Lo eras de verdad?
MARK RICHARDS: Si, me llamaban "el buen australiano" Cuando todo eso pasó era cuando Rabbit, Shawn e Ian se pasaban temiendo por su vida todo el día.La película no exagera nada. En realidad, no refleja la intensidad y profundidad de lo que realmente estaba pasando. Para mi fue una experiencia muy extraña. Porque cada vez que mis amigos iban a surfear recibían una paliza. En cambio yo podía meterme donde quisiera, no tenía ningún problema con los surfistas hawaianos. Me libré de esa espiral de violencia básicamente porque un año antes estuve viviendo con una familia hawaiana en la costa norte.Y claro, cuando ganamos todos los campeonatos tuve la sensación que herimos el orgullo de los hawaianos. Estaban disgustados por haber perdido los campeonatos celebrados en su casa, tienen un increíble orgullo para el surfing. Así que cuando ese año todos nos fuimos de vuelta a casa y algunos de ellos empezaron a escribir historias acerca de sus actuaciones, lo único que pude sentir era que ese no era el camino. Sentí que eso podía tener graves consecuencias para el próximo año en Hawai. Pero no visualicé las repercusiones que tendría posteriormente

PREGUNTA: Y, obviamente, esta es una película que explorar el lado negativo de ego. ¿Qué crees que aprendió la gente de toda esta experiencia?
MARK RICHARDS: Creo que todos aprendieron un poco de humildad. A la gente le gusta que los deportistas muestren un poco de humildad. No creo que a nadie le gusta un deportista continuamente este diciendo lo bueno que es y se pase el día jactándose de sus logros. Creo que los logros se consiguen para uno mismo no para el resto del mundo.
PREGUNTA: ¿En qué medida la industria del surf ha cambiado? ¿Ha cambiado para mejor o para peor desde mediados de los años 70?
MARK RICHARDS: Bueno, creo que ha cambiado para mejor, desde el punto de vista competitivo, y del surfista profesional. En los años 70, pensabas que lo estabas haciendo muy bien si conseguías un par de tablas de surf y un traje gratis. Sabes, lo que hemos visto ha sido como la industria del surf o la industria del surfing profesional ha partido desde un punto donde los surfistas tenían muy difícil llegar a final de mes y solo conseguían limosnas de las empresas de ropa. Partiendo de ese punto ahora tenemos a Andy Irons, Kelly Slater o Mick Fanning, todos campeones del mundo, que probablemente ganarán más de un millón de dólares al año. Y lo estamos viendo es que un surfista que ha tenido algo de éxito se puede retirar sin tener que volver a trabajar en su vida. Ese era el sueño que teníamos. Estamos viendo como una industria artesana se está convirtiendo en un imperio de miles de millones de dólares, lo que algunos interpretan como la venta de este deporte, pero yo lo considero como una oportunidad para más y más personas de involucrarse en esta industria, de ganarse la vida con ella.
PREGUNTA: ¿Es para ti el surfing una metáfora? ¿Y en particular en lo explorado en esta película, una metáfora de su propia vida?
MARK RICHARDS: Creo que el surf hace que mi vida sea completa. Mi esposa y mis hijos pueden decirte que si no voy al agua todos los días, no lo paso tan bien con ellos. Soy mucho más feliz cuando voy a surfear. Supongo que el surf y yo estamos muy conectados. Y es esa la razón de ser, ¿sabes? Es una forma de ser australiana, puede sonar algo raro, pero me siento un poco incómodo en tierra. En el momento en el que estoy en el agua siento que todo empieza a encajar, que es donde realmente debería estar.
PREGUNTA: ¿Qué edad tienen sus hijos?
MARK RICHARDS: Tengo un hijo de 20, una hija de 15 y otro de 13.
PREGUNTA: ¿Y alguno de ellos tiene la misma relación con el agua?
MARK RICHARDS: No como yo. A todos les gusta un poco el surfing. Mi hijo mayor, Carl, tiene 20 años y es la persona menos competitiva del planeta. Es raro que venga de mí. No es competitivo en nada. Descubrió el snow muy joven. Vivimos muy cerca de la playa a millas y millas de la nieve. Y cuando llega la nieve a Australia no dura más de un mes y es una nieve muy dura. Así que es un snowboarder frustrado. Le gustaría vivir en EEUU o en Canada. Mi hija Grace tiene, esto va a sonar muy raro, tiene miedo a las olas. Le gusta nadar pero le dan miedo las olas. Es gracioso, cuando vamos a un parque temático como Disneylandia, ella va directa a las atracciones de miedo pero a mi me asustan demasiado. Es muy buena bailarina. Y mi hijo pequeño, Nathan, tiene 13 años es una especie de loco del snow, del skate y del surf. Está obsesionado con cualquier cosa que incluya tener una tabla bajo sus pies.
PREGUNTA: Entonces, podría ser otro Mark Richards.
MARK RICHARDS: No, porque de alguna manera u otra tiene ese gen no competitivo de mi hijo mayor. El es feliz cuando lo hace por diversión. Pero cuando se trata de competir, ya lo ha hecho en algunos campeonatos junior en Australia, trata de hacerlo bien pero para estar en la cima te tienes que preparar muy bien y querer ganar a toda costa. Pero le falta actitud, si le viene una ola la pillará pero estar luchando continuamente por las olas no le va.
PREGUNTA: ¿Sigues siendo competitivo?
MARK RICHARDS: Sí, supongo que si. [Risas] Aunque ahora no tengo muchas oportunidades para demostrarlo sigo siendo competitivo, por ejemplo en la vida empresarial, con la fabricación de tablas de surf. Sabes, me gustaría hacer mejores tablas que cualquiera. Hace unos años Quicksilver tenía un tour para veteranos, y estuve surfeando contra Makaha y Rabbit. Creo que fue hace unos dos o tres años. Perdí la final con Rabbit y todavía sigo molesto por eso. Sigo repasando mentalmente lo que hice mal en esa manga, donde cometí los errores. Así que si consigo llegar alguna otra vez a la final contra el no volveré a cometer los mismos errores.
PREGUNTA: ¿Ahora te dedicas a fabricación de tablas de surf, verdad?
MARK RICHARDS: Sí. Todavía sigo viviendo en Newcastle, donde nací. Sigo todavía regentando la tienda de surf de mi padre. Sigo diseñando y fabricando tablas de surf.

PREGUNTA: Entonces el círculo de la vida se ha cerrado para usted.
MARK RICHARDS: El círculo está cerrado. Es curioso, me fui de la escuela y quería ser un shaper. Tenía una carrera como fabricante de tablas de surf. Pero se puso en el camino el surfing profesional. Y fue una diversión durante 10 años más o menos. Ahora estoy de vuelta para continuar en el mismo punto donde lo dejé. Es una extraña trayectoria.
PREGUNTA: ¿Qué espera, obviamente los aficionados a este deporte invadirán los cines para verla, pero tienes alguna esperanza que gente que no está interesada en el surf vea esta película como algo más que surfing?
MARK RICHARDS: Sí. Creo que lo que estamos esperando es que llegue a un público más amplio. No hay duda que se llegará a los aficionados al surf. Creo que habrá muy pocos surfistas que no crean que sea la mejor película que jamás se ha hecho. Creo que lo que estamos esperando es que llegue a un público más amplio. Porque creo que cuenta una maravillosa historia. Y lo tiene todo. Trata la vida y la muerte, tiene drama y una gran fotografía. Y creo que realmente capta el espíritu de lo que significa surfear y lo que era estar allí, en el comienzo del surfing profesional y ver el desarrollo de este deporte. Creo que es un deporte que, aunque no hayas oído hablar nunca de un deporte llamado surf, aunque no hayas visto una tabla de surf o una ola en toda tu vida creo que podrías ver la película y salir del cine y decir: "Bueno, no tengo ni idea de surfing pero es una gran historia".